Cuando el bruxismo y el dolor muscular masticatorio no se controlan con férula de descarga, la toxina botulínica es el siguiente escalón. Infiltrada en los músculos maseteros y temporales, reduce la fuerza de apretamiento sin afectar a la masticación normal, alivia el dolor y, en casos de hipertrofia maseterina, afina el contorno mandibular.
¿Cuándo está indicada?
- Bruxismo con dolor muscular que persiste pese a la férula.
- Dolor miofascial de maseteros y temporales.
- Hipertrofia maseterina (músculo masetero aumentado de tamaño).
- Cefalea tensional asociada a apretamiento.
Cómo es el procedimiento
Es un procedimiento de consulta, sin anestesia ni baja: se infiltran puntos seleccionados de cada músculo con aguja fina y dura unos 10 minutos. El efecto empieza a notarse entre los 3 y los 14 días y se mantiene entre 3 y 6 meses. Al ser un tratamiento médico realizado por cirujano maxilofacial, la dosis y los puntos se adaptan a tu exploración muscular, no a un patrón fijo.
Preguntas frecuentes
¿Podré masticar con normalidad?
Sí. La dosis terapéutica reduce el exceso de fuerza del apretamiento, no la función masticatoria normal. Algunos pacientes notan fatiga leve al masticar alimentos muy duros las primeras semanas.
¿Cada cuánto se repite?
El efecto dura de 3 a 6 meses. Muchos pacientes espacian progresivamente las sesiones a medida que el músculo se «reeduca» y el dolor se controla.
¿Sustituye a la férula?
No necesariamente: en bruxismo suelen ser complementarias. La férula protege el diente y la articulación; la toxina actúa sobre el músculo.